Por Javier Muriel, creador de Pranayam®
El progreso en pranayama no se mide por la técnica más compleja ni por la retención más larga. Los textos clásicos proponen criterios observables, que cualquier practicante puede anotar y revisar, para saber si avanza con seguridad.
Patañjali los resume en un solo sūtra (Yoga Sūtra II.50): la respiración se regula según el lugar (deśa), el tiempo (kāla) y el número (saṃkhyā), y se vuelve larga y sutil (dīrgha-sūkṣma). La Haṭha Yoga Pradīpikā y la Gheraṇḍa Saṃhitā desarrollan después la práctica. Estos cuatro términos siguen siendo, para mí, la mejor guía para observar una sesión.
Deśa: el lugar
Deśa es el espacio de la respiración, hacia fuera y hacia dentro.
- Hacia fuera: el alcance del aire en la inhalación (pūraka) o en la exhalación (recaka). Una prueba sencilla en Kapālabhāti es observar hasta qué distancia mueve la exhalación una pluma ligera.
- Hacia dentro: la zona del cuerpo donde se percibe la respiración. No produce el mismo efecto una respiración centrada en el abdomen y la pelvis que una respiración en el pecho, y desplazarla de una zona a otra cambia por completo la experiencia.
Kāla: el tiempo
Kāla es el tiempo de la práctica, y depende de tres cosas: la velocidad de la inhalación y la exhalación, el volumen de aire que se moviliza y la duración de la retención (kumbhaka) o del ciclo completo. Cuanto más fina se vuelve la respiración, más tiempo pide cada ciclo.
La Haṭha Yoga Pradīpikā (II.11) propone practicar las retenciones cuatro veces al día —al amanecer, a mediodía, al atardecer y a medianoche— hasta llegar a 80 kumbhakas por sesión. Es el ideal de un practicante dedicado por completo, no una pauta para empezar. El propio texto advierte (II.15) que el aliento se domina poco a poco, como se doma un león, un elefante o un tigre, y que una práctica incorrecta produce enfermedades (II.16). Por eso todo se ajusta a la capacidad real de cada persona.
Saṃkhyā: el número
Saṃkhyā significa enumeración: el número de ciclos y la proporción entre inhalación, retención y exhalación.
Un ejemplo: 12 ciclos de Nāḍī Śodhana con una proporción 1:2:2 y una inhalación de 10 tiempos (mātrās). Esa misma pauta debe mantenerse igual del primer ciclo al último. Si no es posible, reduzco los tiempos o vuelvo a una proporción más sencilla hasta que la práctica se estabiliza.
Una sesión puede trabajar uno solo de estos criterios, combinar dos o, cuando la práctica madura, integrar los tres a la vez.
Dīrgha y sūkṣma: largo y sutil
El sūtra termina describiendo el resultado: una respiración larga y sutil. Es la síntesis de los tres criterios anteriores y se nota en la duración y la profundidad de la práctica.
Hoy puede traducirse en pasar de sesiones de 10 minutos a 30, 45 o 60. Pero el progreso que importa no se mide en una sesión, sino en la continuidad a lo largo de semanas, meses y años.
Las señales del cuerpo
La Haṭha Yoga Pradīpikā (II.12) describe tres etapas: al principio aparece sudor, en la etapa media temblor y en la última, estabilidad. En mi lectura, el sudor suele indicar exceso de esfuerzo; el temblor, una atención que ya percibe más pero aún no se sostiene; y la estabilidad, una práctica sin esfuerzo ni sofoco.
Un cuaderno de práctica
Para medir el avance con estos criterios, propongo anotar en cada sesión:
- la fecha y la técnica;
- la proporción y el número de ciclos (saṃkhyā);
- la duración total (kāla);
- dónde se percibe la respiración (deśa);
- las señales del cuerpo: esfuerzo, temblor o estabilidad.
Al cabo de unas semanas, el cuaderno muestra el progreso con más claridad que cualquier sensación del momento.
Para seguir
- Primeros pasos en pranayama: la base, sin retenciones.
- Formación Pranayam® HEY, bloque 2: la progresión de kumbhaka con estos criterios.
Fuentes
- Patañjali, Yoga Sūtra, libro II (II.50). Trad. Charles Johnston, 1912.
- Svātmārāma, Haṭha Yoga Pradīpikā, capítulo II (II.11, II.12, II.15, II.16). Trad. Pancham Sinh, 1914.
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