Por Javier Muriel, creador de Pranayam®
Imagina una casa cuidada con esmero por fuera, con la fachada impecable, mientras el interior nunca se limpia. Con el tiempo, el espacio deja de ser habitable por muy bien que se vea desde la calle.
Con el cuerpo puede pasar algo parecido. Lo lavamos, lo vestimos y lo cuidamos por fuera, pero rara vez atendemos los procesos internos que sostienen la respiración.
El Haṭha Yoga abordó esta cuestión con un conjunto de prácticas llamadas ṣaṭ karmas o kriyas: técnicas de limpieza que preparan el cuerpo para el pranayama.
Para qué sirven y para quién
La Haṭha Yoga Pradīpikā les da un lugar muy preciso: son una preparación, no un fin. Y añade un matiz que suele olvidarse (II.21): las seis kriyas deben practicarse primero cuando hay exceso de grasa o de mucosidad; quien no lo tiene no las necesita.
No son, por tanto, una rutina de higiene para todo el mundo, sino herramientas que se aplican según la persona y el momento de su práctica.
Las seis kriyas
El texto enumera seis (II.22):
- Dhauti (II.24): limpieza del tracto digestivo superior. En su forma clásica se traga una tira de tela humedecida.
- Basti (II.26): limpieza del intestino grueso con agua.
- Neti (II.29–30): limpieza de las fosas nasales con un cordón o con agua salada. Le dedico un artículo propio.
- Trāṭaka (II.31): mirada fija en un punto pequeño hasta que los ojos lagrimean. Entrena la concentración y la estabilidad de la atención. La práctica actual suele añadir una fase interna que el texto no describe: cerrar los ojos y sostener la imagen remanente de la llama hasta que se desvanece.
- Nauli (II.33): movimiento circular de los músculos abdominales, de un lado a otro.
- Kapālabhāti (II.35): respiración rápida con exhalaciones activas, como un fuelle. Según el texto, reduce los trastornos por exceso de mucosidad.
Criterio y supervisión
Cada kriya tiene sus indicaciones, sus contraindicaciones y su momento. Dhauti y Basti, en particular, no deben practicarse sin la guía presencial de un profesor con experiencia. Neti, Trāṭaka y Kapālabhāti, en cambio, pueden aprenderse en una formación y practicarse después de forma autónoma.
La limpieza no es un fin en sí mismo. Su sentido es crear las condiciones para que la respiración pueda trabajarse con más claridad.
Integrar las kriyas
Cuando se entienden y se practican con criterio, las kriyas preparan el cuerpo, afinan la percepción y facilitan una relación más directa con la respiración. El pranayama deja de ser una técnica mecánica y se apoya en un cuerpo disponible y una atención más despejada.
Para seguir
- Qué es el pranayama
- Formación Pranayam® HEY, bloque 1: Neti, Trāṭaka y Kapālabhāti como kriyas esenciales.
Fuentes
- Svātmārāma, Haṭha Yoga Pradīpikā, capítulo II (II.21–35). Trad. Pancham Sinh, 1914.
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